domingo, 16 de octubre de 2011

Collado del Río Peces, desde las Dehesas de Cercedilla ¡Hoy va de collados!

El Collado del Río Peces
No seré yo quien diga que desde Segovia resulta fácil llegar al Collado del Rio Peces (entre otras cosas, porque lo desconozco), ahora que desde Cercedilla, la cosa tiene su miga.
El collado del Río Peces (1.758m) es una agradable pradera entre pinos, enclavada al pie de la loma que desciende del cerro de la Muela y de la Pinareja. Lugar pacífico en medio del hermoso pinar de la Acebeda, al que cuesta llegar, y desde donde todavía cuesta más salir abriéndose camino por los Testeros de los Horcajos, para retornar al collado de la Fuenfría.  
Tal lugar, en tal enclave, bien vale la pena de conocer.

Los días buenos del otoño están por terminarse, así que decidimos aprovechar este domingo para explorar, en el más amplio sentido de la palabra, por la vertiente segoviana de la sierra de Guadarrama, y ¡Hacer una de collados!


Salimos  a las 8:30h del aparcamiento de Majavilán (1.400m), en las Dehesas de Cercedilla, y nos encaminamos al Collado Ventoso. Itinerario nada directo para nuestro fin, pero hermoso objetivo el de pasar por el cerro Ventoso, que además, será el único cerro que tocaremos hoy, lo demás serán todo collados.

Nada más iniciar la marcha empezamos a escuchar los disparos. Nos percatamos de que “han abierto la veda de caza”, y de que numerosos grupos de tiradores, apostados en las alturas, dedican su mañana a intentar abatir palomas y torcaces con ánimo y dedicación dignos de más altos menesteres. El estruendo crece a medida que nos acercamos al collado Ventoso (1º de la jornada – 1.896m), en él se han apostado un par de cazadores. Nos alejamos rápido de este lugar siempre tan atractivo, hoy tan poco pacífico.

Caballos en el Cerro Ventoso

La subida al cerro Ventoso no defrauda, pero pasamos sin detenernos. Nos encontramos entre dos fuegos, pues hay más cazadores en el collado de la Fuenfría (2º collado del día – 1.792m) y en las primeras rampas de acceso al cerro Minguete, y queremos alejarnos lo antes posible.
Poco antes de llegar al cerro Minguete tomamos un senderito que, contorneando la cima, alcanza directamente el collado entre esta y el Montón de Trigo. Desde el collado Minguete (¡Y con este van tres! – 1.992m), enfilamos por otro sendero que permite enlazar con el siguiente, el de Tirobarra (4º de la colección – 1.984m).
Hasta aquí la cosa ha ido bien, el terreno ha estado marcado, y además era conocido. Ahora comienza la novedad. El collado del Río Peces lo vemos próximo. Entre nosotros y él tan solo se extiende ¡El pinar de la Acebeda!
El terreno en vertiente segoviana se muestra poco transitado
Lo primero es encontrar el inicio de la vereda que, saliendo de Tirobarra, nos lleve hacia él. Es importante atinar, porque si no…… El caso es que atinamos, y  comenzamos a descender hacia la vertiente segoviana siguiendo las trazas de un sendero manteniendo los 1.850m hasta cruzar el recién nacido arroyo de la Acebeda.

El lugar es solitario, el agua fluye por los regajos, el sendero se ha seguido bien hasta aquí, lugar donde se ensancha y comienza a encaminarse, por entre los pinos, hacia el Collado del Río Peces (5º collado de la jornada – 1.765m), entorno solitario en el que tomamos un plátano y un trago de agua.
Toca ahora volver y adentrarnos de nuevo en el pinar de la Acebeda, para alcanzar la pista que  va al collado de la Fuenfría.

Retornamos unos metros por el camino por el que hemos llegado, hasta encontrar dos mojones que nos indican que hemos de comenzar a bajar por una estrecha trocha entre pinos jóvenes y bien prietos entre sí, tanto que escasamente cabe una persona. El “derrotero” por el que vamos está tan poco transitado que las ramas de los arbolitos contiguos se tocan entre sí de tal manera que nos obliga a avanzar en cuclillas, protegiéndonos los ojos y aguantando estoicamente los zurriagazos de las ramitas y las arañas y otros insectos que nos van cayendo sobre la cabeza, cara y brazos. Vamos muy atentos a llevar la boca cerrada y los ojos bien entornados.

Incómoda bajada en estos primeros 100m. A continuación la vereda se hace más ancha, a la derecha muere en el arroyo de la Acebeda, continuamos pues hacia la izquierda. Seguimos descendiendo, hasta llegar a un cruce, a 1.600m. Optamos por el ramal de la derecha,  que sube pegado al arroyo de la Acebeda, hasta que en un momento determinado la senda se acaba. Al otro lado del arroyo un estrecho cortafuegos asciende por el pinar. Cruzamos el arroyo y comenzamos la trepada. Hacemos 100m bien “pinos”, valga la redundancia, por “pinar a través”, hasta alcanzar una pista que viene del collado de Tirobarra. Tras haber recorrido de lado a lado todo el pinar de la Acebeda, por fin vamos encaminados hacia la Calzada Romana que une Segovia con Cercedilla por el collado de la Fuenfría. El terreno vuelve a ser conocido.

Hacemos un alto en la Pradera de la Fuenfría; barrita energética, trago de agua, y a por el último collado de la jornada, de nuevo el de la Fuenfría (y con este se completa la media docena del día de hoy). Los cazadores ya se han marchado.
El retorno a Majavilán por la Calzada Romana es mullido y agradable, la llegada al coche es un descanso. La jornada ha resultado la mar de entretenida, y a pesar de haber pasado toda la excursión de collado en collado, aparte del Cerro Ventoso de la mañana, nos hemos despachado con 1.150m de D+; así que ahora, a casa, a comer, que es domingo.  

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